Arqueólogos hallan nuevas evidencias de la conquista babilónica de Jerusalén

Los diversos objetos encontrados y las cenizas dan evidencia de la invasión de la ciudad, tal y como lo describe la Biblia.

Una de las puntas de flecha hallada por los arqueólogos en Jerusalén. / University of Virginia

Arqueólogos que trabajan en la ciudad de Jerusalén han encontrado evidencia que confirmaría la conquista babilónica de la ciudad como se cuenta en la Biblia. Investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (EE. UU.) que realizan excavaciones en el Monte Sión han descubierto “un depósito que incluye capas de cenizas, puntas de flecha que datan de la época, así como tiestos, lámparas y una importante pieza de joyería de época: una borla de oro y plata o pendiente”.

El profesor de historia Shimon Gibson señaló que esto era “una clara indicación de la riqueza de los habitantes de la ciudad en el momento del asedio”, antes de la conquista en 587/586 a. C. “Es muy emocionante poder excavar la firma material de cualquier evento histórico dado, y aún más con respecto a un evento histórico importante como el asedio babilónico de Jerusalén”, dijo Rafi Lewis, codirector del proyecto.

En un comunicado, el Proyecto Arqueológico del Monte Sión describió el hallazgo como muy prominente “ya que la conquista babilónica de Jerusalén es un momento importante en la historia judía. El equipo cree que el depósito recién encontrado puede ser fechado en el evento específico de la conquista debido a la combinación única de artefactos y materiales encontrados”.

Las puntas de flecha recuperadas, conocidas como puntas de flecha escitas, son “bastante comunes” en los sitios de batalla de los siglos VII y VI antes de Cristo, y eran “conocidas por ser utilizados por los guerreros de Babilonia”. “Esta evidencia apunta a la conquista histórica de la ciudad por Babilonia porque la única destrucción importante que tenemos en Jerusalén para este período es la conquista del 587/586 a. C.”, dijo Gibson.

Gibson añadió que “para los arqueólogos, una capa de ceniza puede significar varias cosas diferentes. Podrían ser depósitos retirados de los hornos; o podría ser la quema localizada de basura. Sin embargo, en este caso, la combinación de una capa llena de artefactos, mezclada con puntas de flecha y un adorno muy especial indica algún tipo de devastación y destrucción. Nadie abandona las joyas de oro y nadie tiene puntas de flecha en su basura doméstica”.

Los artefactos de arcilla también ayudan a fechar el descubrimiento. “Es el tipo de revoltijo que esperarías encontrar en una casa en ruinas después de una redada o batalla”, dijo el líder del proyecto. “Objetos domésticos, lámparas, pedazos rotos de cerámica que se volcaron y se hicieron añicos … y puntas de flecha y una pieza de joyería que podría haberse perdido y enterrado en la destrucción”. “Me gusta pensar que estamos excavando dentro de una de las “casas grandes” mencionadas en el segundo libro de Reyes 25: 9”, especuló Gibson. “Este lugar hubiera estado en una ubicación ideal, ya que está cerca de la cumbre occidental de la ciudad con una buena vista del Templo de Salomón y el Monte Moriah al noreste. Tenemos grandes expectativas de encontrar mucho más de la ciudad de la Edad del Hierro en futuras temporadas de trabajo”.

EL RELATO BÍBLICO

El 2º libro de Reyes da detalles muy precisos de la caída de Jerusalén. Es un momento histórico importante, dado que da inicio a los 70 años que los judíos fueron llevados a Babilonia, deportados de su tierra.

En 2º de Reyes 25 narra la conquista babilónica y saqueo de la ciudad:

En el año noveno del reinado de Sedequías, a los diez días del mes décimo, Nabucodonosor, rey de Babilonia, marchó con todo su ejército y atacó contra Jerusalén. Acampó frente a la ciudad y construyó una rampa de asalto a su alrededor. La ciudad estuvo sitiada hasta el año undécimo del reinado de Sedequías. (…) A los siete días del mes quinto del año diecinueve del reinado de Nabucodonosor, rey de Babilonia, su ministro Nabuzaradán, que era el comandante de la guardia, fue a Jerusalén y le prendió fuego al templo del Señor, al palacio real y a todas las casas de Jerusalén, incluso a todos los edificios importantes. Entonces el ejército babilonio bajo su mando derribó las murallas que rodeaban la ciudad. Nabuzaradán además deportó a la gente que quedaba en la ciudad, es decir, al resto de la muchedumbre y a los que se habían aliado con el rey de Babilonia. (…) Los babilonios quebraron las columnas de bronce, las bases y la fuente de bronce que estaban en el templo del Señor, y se llevaron todo el bronce a Babilonia. También se llevaron las ollas, las tenazas, las despabiladeras, la vajilla y todos los utensilios de bronce que se usaban para el culto. Además, el comandante de la guardia se apoderó de los incensarios y de los tazones, todo lo cual era de oro y de plata (…) Así Judá fue desterrado y llevado cautivo.

Fuentes: protestantedigital / Evangelical Focus

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